báo cà phê—Colombia ha cerrado el año cafetero más productivo de las últimas tres décadas, con una cosecha estimada en 14,87 millones de sacos de 60 kg, lo que representa un incremento del 17% respecto al ciclo anterior. Según Reuters, este repunte se debe principalmente a las condiciones climáticas favorables y a un ambicioso programa de renovación de cafetales.
Entre enero y agosto de 2025, el valor de las exportaciones de café colombiano aumentó 79,7% interanual, alcanzando 3.670 millones de dólares, impulsado por los altos precios internacionales.
“Como se dice, los precios altos son el mejor fertilizante”, comenta Albert Scalla, vicepresidente senior de Trading en Stonex. “En los próximos años veremos aumentos en la producción en varios países de origen, a medida que los altos precios comiencen a reflejarse en mayores rendimientos.”
Colombia – tercer productor mundial de café y segundo en arábica – ya está viendo los frutos de esta tendencia. Gracias a la renovación de cafetales, la adopción de mejores prácticas agrícolas y el uso intensivo de insumos, los rendimientos por hectárea están aumentando de manera significativa.
De acuerdo con el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), Colombia representa aproximadamente el 7,6% del café mundial, y alrededor del 27% de las importaciones de café de EE. UU. provienen del país.
Sin embargo, no todo son buenas noticias. La Federación Nacional de Cafeteros advierte que el ciclo 2025–2026 podría registrar una caída del 5,3%, hasta los 12,5 millones de sacos, debido al ciclo fisiológico natural del cafeto y a las lluvias excesivas en algunas regiones.
En resumen, el sector cafetero colombiano vive un momento de abundancia, pero con nubes en el horizonte.
Un año récord y su impacto en la economía global del café
El repunte de la producción colombiana llega en un momento clave para el mercado global, marcado por altas tarifas comerciales, climas extremos y ajustes en los flujos de oferta y demanda.
Países como Uganda y Vietnam también están incrementando su producción —en el caso vietnamita, un 7% interanual, según el USDA—, mientras Brasil enfrenta tensiones comerciales por los aranceles del 50% impuestos por Estados Unidos.
El aumento de las exportaciones colombianas ha despertado sospechas sobre posibles mezclas con café brasileño. En agosto de 2025, las exportaciones de Brasil hacia Colombia se dispararon un 578% respecto al año anterior, lo que sugiere que parte del café brasileño podría estar siendo reexportado bajo etiqueta colombiana.
Una práctica de este tipo, conocida como “triangulación”, podría dañar la reputación del sello “100% colombiano” y distorsionar la confianza del consumidor.
“La Federación fue cómplice al permitir la mezcla de cafés de baja calidad con el nuestro, jugando con el buen nombre del café colombiano”, denunció un portavoz de Dignidad Cafetera en entrevista con Caracol Radio.
La “arbitrariedad arancelaria” y la volatilidad del mercado
Según Albert Scalla, la situación actual está creando un fenómeno de “arbitraje arancelario”:
“Si Brasil enfrenta un arancel del 50% y otro país solo del 10%, a un precio de 4 dólares por libra hay un margen potencial de 1,60 dólares solo por la diferencia arancelaria. Esto incentiva el desvío del comercio hacia terceros países.”
En efecto, las exportaciones de café brasileño a EE. UU. cayeron más del 75% en agosto de 2025, mientras que las de Colombia y Vietnam se mantuvieron estables. Esto ha reducido la oferta de café en el mercado estadounidense y elevado los precios internos.
El panorama podría cambiar pronto: Brasil ha iniciado negociaciones con el gobierno estadounidense y, si los aranceles se reducen o eliminan, los precios internacionales podrían volver a caer.
Aun así, la incertidumbre seguirá siendo alta. Los analistas prevén gran volatilidad de precios durante el resto de 2025 y 2026, especialmente si el clima en Brasil —el mayor productor mundial— resulta adverso.
Desafíos internos: costos, mano de obra y reputación
Aunque Colombia disfruta de una producción récord, los costos de producción siguen siendo elevados. Según el USDA, los aumentos en el salario mínimo y la escasez de mano de obra rural están afectando la rentabilidad del productor, pese a la caída de los precios de los fertilizantes.
Además, el riesgo reputacional por las posibles mezclas con café brasileño amenaza con erosionar el valor agregado del origen colombiano, especialmente en el segmento de cafés especiales.
una espada de doble filo
El récord productivo de 2025 coloca a Colombia en una posición privilegiada dentro del comercio mundial del café. Sin embargo, el éxito trae nuevos desafíos:
Sostener la calidad y la trazabilidad del producto.
Afrontar la volatilidad de precios y aranceles internacionales.
Proteger la rentabilidad del productor ante los altos costos.
En este contexto, el futuro del café colombiano dependerá de su capacidad para mantener la autenticidad del origen y adaptarse a los vaivenes del mercado global.
