En el pasado, Shanghái estaba estrechamente asociada con la imagen del té. Pero hoy en día, la ciudad es considerada “el futuro del café”. Recientemente, Bloomberg la describió como “la ciudad del café más atractiva del mundo”, un título que pocos habrían imaginado hace apenas una década.
Explosión del café: Cifras que hablan por sí solas
Según las estadísticas de 2024, Shanghái cuenta con 9.115 cafeterías, superando a ciudades como Londres, Nueva York o Tokio.
El consumo de café en China ha aumentado un 150% en los últimos 10 años, muy por encima del promedio mundial.
A la par, ha surgido un ecosistema cafetero moderno, compuesto por tostadores locales, cadenas boutique y modelos minoristas impulsados por la tecnología.
Sin embargo, lo que hace especial a Shanghái no es solo su magnitud, sino la forma en que sus habitantes beben café: de manera rápida, digital y creativa.
El café como experiencia – no solo una bebida
El señor Marty Pollack, fundador de Torch Coffee, comenta:
“Los chinos son verdaderos amantes de la gastronomía. Les importa profundamente el sabor y la experiencia. Están dispuestos a pagar 20 dólares por una taza de café, no por lujo, sino por curiosidad y pasión.”
En Shanghái, el café no es simplemente una bebida matutina, sino una parte del estilo de vida.
Las cafeterías pueden ser lugares para leer, tomar fotos, convivir con mascotas o incluso espacios de moda.
Cada local refleja el espíritu “Haipai” —el estilo característico de Shanghái: abierto, creativo y dispuesto a experimentar.
La tecnología – la “llave” del auge cafetero
En Shanghái, el café no solo se sirve en los locales.
Las aplicaciones de entrega pueden llevarte un latte a casa en cuestión de minutos.
Cadenas locales como M Stand, Manner Coffee, Seesaw o Luckin Coffee crecen a la velocidad de una startup tecnológica, respaldadas por grandes fondos de inversión.
Luckin Coffee incluso vende millones de tazas al día gracias a la combinación de escala nacional y sabores adaptados al gusto local.
Cómo los chinos están redefiniendo el sabor del café
Antes, el café chino estaba fuertemente influenciado por Occidente.
Hoy, los tostadores y baristas locales han creado una identidad propia, buscando sabores equilibrados y accesibles, que funcionen tanto para el espresso tradicional como para las bebidas frías preferidas por los jóvenes.
Shanghái no solo es consumidor de café, sino que también está emergiendo como productor con influencia global.
La región de Yunnan, considerada el “granero cafetero” de China, produce alrededor de 100.000 toneladas al año, mientras que el consumo interno alcanza 400.000 toneladas, lo que revela un enorme potencial de crecimiento.
“Muchos profesionales del café en China han trabajado directamente en las fincas, participando en la cosecha y el procesamiento del grano”, dice Marty.
“Esa conexión vertical les permite entender el café desde sus raíces, algo que en Occidente a veces solo se estudia en teoría.”
Velocidad y espíritu emprendedor asombrosos
En Shanghái, una cafetería puede abrir sus puertas solo 40 días después de haber encontrado un local adecuado.
Si una cierra, otra abre enseguida.
Este entorno alimenta un espíritu de emprendimiento e innovación constante.
El mercado global mira hacia Oriente
Mientras Europa y Estados Unidos experimentan un estancamiento en la demanda de café debido a la inflación y a cambios en los hábitos de consumo, China se alza como el nuevo motor de crecimiento.
Entre 2023 y 2024, las exportaciones de café brasileño a China aumentaron un 186%, mientras Etiopía se beneficia de la infraestructura logística de la iniciativa de la “Franja y la Ruta”.
Aunque el consumo medio en China es de apenas 5 tazas de café por persona al año —frente a 400 en Estados Unidos y 1.000 en Noruega—, el potencial es enorme.
Las ciudades de segundo nivel como Wuhan están alcanzando rápidamente a las grandes urbes (Pekín, Shanghái, Cantón), impulsando una nueva ola de consumo.
El futuro del café puede nacer en Shanghái
Shanghái muestra el futuro de la industria mundial del café: personalizado, tecnológico y centrado en la experiencia.
La ciudad combina calidad internacional con creatividad local, creando un modelo de desarrollo sostenible y atractivo para las nuevas generaciones de consumidores.
Mientras los mercados occidentales buscan nuevas direcciones, Shanghái —y, en un sentido más amplio, China— podrían ser quienes definan el “próximo capítulo” de la historia global del café.
