Los riesgos de suministro siguen sosteniendo los precios del Arábica
Introducción
Tras más de una década trabajando en el sector agrícola en Colombia, el café se ha convertido en una parte inseparable de mi trayectoria profesional. A través de proyectos apoyados por USAID en regiones como Meta y Cauca, tuve la oportunidad de observar de primera mano cómo la industria cafetera colombiana se ha expandido más allá de su “núcleo” tradicional en el Eje Cafetero.
Entre estas zonas, el departamento de Huila ha emergido como un centro de producción de Arábica de alta calidad, cada vez más reconocido por los mercados internacionales. Asimismo, nuevas áreas como San Juan de Arama y Lejanías (departamento de Meta) están comenzando a consolidar su posición tanto en volumen como en calidad de Arábica, aunque todavía requieren mayor inversión, expansión y mecanismos de incentivo. Aun así, las perspectivas de largo plazo para estas regiones son positivas.
El café sigue siendo una fuente clave de ingresos para aproximadamente 549.000 hogares rurales en Colombia (según la Federación Nacional de Cafeteros). Sin embargo, la realidad sobre el terreno también pone de manifiesto la fragilidad del sector: basta con variaciones climáticas, aumentos en los costos de los insumos, cafetales envejecidos o presiones de plagas y enfermedades para provocar fuertes cambios en la producción de una campaña a otra.
Esta experiencia ha moldeado mi visión del mercado cafetero global actual: el crecimiento ya no proviene principalmente del aumento de los volúmenes, sino que depende cada vez más de la resiliencia, la diversificación de orígenes y la diferenciación por calidad. De cara a 2026, estos factores seguirán siendo centrales en la formación de precios, especialmente para el café Arábica.
Contexto del mercado global
Según el USDA, la producción mundial de café en la campaña 2024/2025 se estima en alrededor de 175 millones de sacos (de 60 kg), con Brasil, Vietnam y Colombia como los tres principales productores. Solo Brasil alcanzaría unos 64,7 millones de sacos, cerca del 37% del total mundial, consolidando su posición dominante. Colombia mantiene un papel clave en el segmento de Arábica de alta calidad.
Los precios del café han aumentado de forma significativa en los últimos años; sin embargo, muchos problemas estructurales en los principales países productores aún no se han resuelto. Los riesgos climáticos, la escasez de mano de obra y las elevadas necesidades de capital siguen presionando la estabilidad del suministro. En consecuencia, es probable que los precios del Arábica se mantengan bien sostenidos hasta 2026, con margen adicional al alza si los riesgos productivos se intensifican.
Tesis de inversión
Mi visión sobre el precio del café Arábica hasta 2026 es positiva (bullish). Aunque los precios han subido con fuerza en los últimos años, el mercado sigue apoyado por fundamentos sólidos:
Vulnerabilidad persistente de la oferta
Largos ciclos de renovación de cafetales
Demanda estable de Arábica de alta calidad
A diferencia de muchos productos agrícolas que pueden ampliar rápidamente la producción cuando suben los precios, el café responde con mucha lentitud. La variabilidad climática, los cafetales envejecidos, la escasez de mano de obra y las enfermedades continúan limitando la capacidad de ajuste de la oferta en países clave como Brasil, Colombia y Centroamérica (especialmente Honduras). Por ello, incluso pequeñas disrupciones pueden tener un impacto considerable en la oferta mundial.
En este contexto, la probabilidad de que los precios del Arábica se mantengan elevados o sigan aumentando es mucho mayor que la de un rápido retorno a los promedios históricos de largo plazo.
Por qué los precios del Arábica siguen respaldados
- Los riesgos productivos siguen siendo elevados
Brasil —que representa casi un tercio de la oferta mundial— depende en gran medida de las lluvias y las temperaturas. Las precipitaciones irregulares, los episodios de calor prolongado y el aumento de los costos de los insumos han reducido la capacidad de mantener rendimientos estables.
En América Latina, especialmente en Colombia, Honduras y Guatemala, la mayoría de los pequeños productores trabajan parcelas inferiores a 1,5 hectáreas, con cafetales envejecidos y dificultades para controlar la roya del café. Los programas de renovación están en marcha, pero avanzan lentamente. No obstante, en Colombia, la expansión hacia nuevas zonas de cultivo podría ayudar a sostener e incluso aumentar la producción en el mediano plazo.
- Ciclos de renovación prolongados
Tras la renovación, un cafetal suele necesitar:
3–4 años para comenzar a producir volúmenes significativos
5–7 años para alcanzar su máximo potencial productivo
Esto implica que, aunque la renovación se esté acelerando, su impacto positivo sobre la oferta mundial no se materializará en el corto plazo.
- Demanda estable de Arábica de alta calidad
A pesar del aumento de los precios al consumidor, la demanda de Arábica de alta calidad en Norteamérica, Europa y Asia se mantiene sólida. El consumo mundial de café continúa creciendo y los consumidores tienden a ser fieles a perfiles de sabor y orígenes conocidos. - Avances en investigación y tecnología sostenible
Las nuevas investigaciones y tecnologías agrícolas contribuyen a mejorar la productividad por hectárea, pero su impacto es gradual y desigual entre regiones, lo que dificulta compensar rápidamente riesgos de suministro a gran escala.
Catalizador: trazabilidad y cumplimiento ESG
Un motor clave a medio plazo es la creciente exigencia de trazabilidad y cumplimiento ESG en la cadena de valor del Arábica en América Latina. Para los mercados europeo y norteamericano, la trazabilidad se está convirtiendo en un “pasaporte” para acceder a segmentos de mayor valor.
Los cafés que no cumplan los requisitos de origen, uso del suelo y producción sostenible corren el riesgo de quedar excluidos de los canales de exportación premium. Esto no reduce la producción total, pero sí estrecha la oferta efectiva apta para exportación, apoyando así los precios del Arábica, especialmente de orígenes con marcos institucionales sólidos como Colombia y determinadas regiones de Brasil.
Valoración y canales de inversión
- Futuros de Arábica (ICE – KC)
Los contratos de futuros de Arábica en ICE reflejan directamente la oferta y demanda físicas, los riesgos climáticos y las expectativas de producción. Aunque los precios actuales se sitúan por encima de los promedios históricos, esta prima responde más a la vulnerabilidad estructural de la oferta que a la especulación de corto plazo.
Según el USDA, se espera que la producción de Arábica en Brasil en la campaña 2025/26 disminuya, mientras que Colombia podría situarse en torno a los 13,8 millones de sacos debido al agotamiento de los cafetales y a la variabilidad climática.
- Acciones del sector cafetero
Las empresas cafeteras cotizadas reflejan la confianza a largo plazo en la demanda y en el poder de fijación de precios. Las operaciones relacionadas con JDE Peet’s indican que los grandes actores siguen apostando por las perspectivas de largo plazo del sector cafetero, aunque la valoración bursátil esté más influida por factores de consumo y marca que por la oferta de materia prima.
Riesgos a vigilar
Condiciones climáticas inesperadamente favorables en Brasil
Debilitamiento de la demanda de café premium
Fortalecimiento del dólar estadounidense, que presione a las materias primas
Limitaciones en el seguimiento de precios de los ETF de café
Renovación rápida y simultánea en numerosos países (baja probabilidad a corto plazo)
De cara a 2026, el mercado del Arábica seguirá marcado por una respuesta lenta de la oferta, riesgos productivos persistentes y requisitos de cumplimiento cada vez más estrictos, con prioridad en la calidad más que en el volumen. Aunque los precios ya no son bajos, los fundamentos actuales indican que están respaldados por factores estructurales duraderos, lo que limita la probabilidad de una corrección brusca por exceso de oferta.
En este contexto, el Arábica es cada vez más una historia de origen, resiliencia y calidad, más que una carrera por el volumen de producción.
